Si en alguna ocasión te has dejado llevar por una emoción o un sentimiento muy fuerte, seguramente parte de tu cerebro ha sufrido un secuestro.

Cuando una emoción es muy intensa, la amígdala (localizada en la parte medial del lóbulo temporal de cada hemisferio cerebral) toma el control y «secuestra» el razonamiento lógico (localizado en la corteza prefrontal). Es lo que se conoce como «Secuestro Amigdalar». En ese caso, la corteza prefrontal hará lo que la amígdala le dicte.

Este momento se llama «período refractario», durante el cual tu cerebro sólo va a seleccionar la información que da la razón a la emoción que estás sintiendo. Bloquea el resto de información que contradiga esa emoción y lo hace sin que te des cuenta, en piloto automático.

En ese momento el 100% de la información que procesas apoya el sentimiento que tienes en ese momento. Por ejemplo, si te has enfadado con alguien sólo vas a recibir información negativa de esa persona. Vas a considerar que tienes toda la razón del mundo para estar enfadado porque cualquier información que intente compensar su actuación ha sido eliminada. Sólo encuentras argumentos en contra de esa persona.

¿Cómo podemos gestionar el Secuestro Amigdalar?

1. Detección Temprana. Cuando las sensaciones de tu cuerpo te empiezan a avisar te puedes anticipar y abortar esa emoción. Cuando la emoción ya ha sido expresada es mucho más difícil de revertir. La clave es identificar las señales físicas antes de que la emoción te controle. Es lo que se conoce como Marcador Somático.

  • Señales físicas: Aceleración del pulso, sudoración, tensión en la mandíbula o nudo en el estómago, etc.
  • Identificación: Reconoce que estás entrando en un «periodo refractario», donde tu mente solo verá razones para justificar tu enfado, miedo, rabia o la emoción que sientas en esos momentos. 

2. Técnicas de Interrupción Inmediata para «cortocircuitar» la respuesta impulsiva:

  • La Regla de los 6 Segundos: Las sustancias químicas liberadas durante el secuestro tardan unos 6 segundos en disiparse. Cuenta hasta diez o haz una pausa antes de responder.
  • Respiración Consciente: Practica la respiración profunda (como la técnica 4-7-8) para enviar una señal de calma al sistema nervioso.
  • Etiquetado Emocional: Di mentalmente «Siento mucha rabia ahora mismo». Nombrar la emoción ayuda a que el cerebro racional se active y reduzca la intensidad del impulso. Cuando presto atención, que es una acción voluntaria, estoy dando fuerza a la corteza prefrontal.

3. Técnicas de Enraizamiento. Si sientes que pierdes el control, usa el Método 5-4-3-2-1 para volver al presente:

  • Identifica 5 cosas que ves, 4 que puedes tocar, 3 que oyes, 2 que hueles y 1 que puedes saborear. 

4. Reevaluación Cognitiva. Una vez recuperada la calma, analiza la situación:

  • Hechos vs. Juicios: Diferencia entre el hecho y tu interpretación de ese hecho.
  • Explora alternativas: Piensa en otras formas de reaccionar que no sean impulsivas. 

5. Prevención a Largo Plazo. Fortalecer el cerebro emocional reduce la frecuencia de estos episodios:

  • Meditación y Mindfulness: Practicar la atención plena ayuda a reducir la reactividad de la amígdala.
  • Ejercicio y Descanso: El estrés crónico inflama la amígdala; el deporte y el sueño reparador mejoran la conectividad con la corteza prefrontal. 

Si estos episodios son recurrentes y afectan tu vida diaria, considera hacer una consulta gratuita en el siguiente enlace. https://xn--margamuizaguilar-dub.es/web/contacto/

Marga Muñiz Aguilar