LOGO PNGEl barbecho es una técnica agrícola que consiste en dejar sin sembrar durante un año o dos la tierra de cultivo, con el fin de recuperar y almacenar materia orgánica y humedad suficiente antes de empezar otro ciclo de cosechas, de forma que la tierra regenere de forma natural el equilibrio de los elementos que la componen.

Y esto que le ocurre a la madre tierra, nos ocurre también a los seres humanos, que necesitamos regenerar el equilibrio después de un periodo de trabajo intenso. Así que en el último año he estado de barbecho, en algún sentido. La verdad es que estaba muy a gusto, pero se ve que ha llegado el momento de volver al arado y al rastrillo, a la siembra y al abono.

Como cualquier persona que trabaje en el campo, o que simplemente siembre una semilla en una maceta, sabe que cuando se inicia el proceso prácticamente no se ve nada, se trabaja un poco por fe, esperando que la semilla finalmente germine y salga la planta.

Pues la semilla de la que os voy a hablar germinó en mí hace mucho tiempo y hoy, finalmente, sale a la luz.

Como profesional y como persona siempre he tenido una “querencia” especial por aquellos niños y niñas que se tenían que enfrentar al sistema educativo como Don Quijote con los gigantes, siendo que ellos no era quijotes y los gigantes eran molinos.

Me refiero a niños y niñas que han sufrido de alguna forma maltrato antes de nacer, porque ingerir alcohol, drogas o tabaco durante el embarazo es una forma de maltratar al feto, inyectándole un teratógeno que afecta el desarrollo adecuado de su sistema neurológico y, además, lo va a hacer de forma irreversible para el resto de su vida. El alcohol es la segunda causa de deficiencia mental en la Unión Europea, después del Síndrome de Down, con la diferencia que es 100% evitable.

También me refiero a niños y niñas que, por un motivo u otro, han sufrido malnutrición pre y postnatal, abandono, negligencia o malos tratos en los primeros años de sus vidas. Porque estas experiencias traumáticas generan en ellos unas carencias y limitaciones que el sistema educativo tampoco reconoce, sometiéndolos de manera sumamente injusta a actuaciones y situaciones de las que no son responsables en absoluto.

Y, como no, me refiero también a tantas y tantas familias que cada día luchan porque se reconozcan los derechos de sus hijos e hijas a vivir una vida feliz, independientemente de sus capacidades intelectuales o sus logros académicos.

Es por todo esto, que he decidido que el barbecho ha cumplido su función y que es hora de volver a sembrar poniendo en marcha un proyecto, Tolerancia Cero, que os quiero presentar precisamente hoy, que se celebra el Día Mundial del Síndrome Alcohólico Fetal.

DÍA MUNDIAL SAF def.

¿Y por qué Tolerancia Cero? Porque trabajamos para difundir la necesidad de conseguir tolerancia cero al maltrato antes de nacer y tolerancia cero a la discriminación y el maltrato institucional que, a veces, sufren aquellos niños, adolescentes, jóvenes y adultos, que vivieron experiencias traumáticas en los primeros mil días de vida. Y porque creemos que un principio difícil no determina una vida infeliz si nos convertimos en tutores de resiliencia y les proporcionamos los medios necesarios para superar esas experiencias traumáticas iniciales.

Y sin más, os invito a visitar nuestra web y a participar en esta aventura. A veces nos llamarán quijotes y pensaran que la maquinaria es demasiada pesada para hacerla cambiar, pero todo cambio se inicia con un pequeño movimiento. Claro que, como dijo Gandhi, si quieres cambiar el mundo, primero tienes que cambiar tú. Todo un reto. Pero en ello estamos.